Entrevistas feminismo

Entrevista a Melisa Pereyra: Entre la medicina y las redes sociales

La ginecóloga Melisa Pereyra encontró en Instagram la vía perfecta para comunicar su saber profesional y convirtió a @gineconline en un boom de las redes.

Por @vickychimento
Fotografías de @alebonaph y @palacios.foto

Hace rato que las redes sociales se convirtieron en el manual de consulta de los seres humanos. Podemos buscar recetas de cocina, tutoriales para pintar una pared, para cambiar un cuerito o para coser nuestra propia ropa. Por este motivo no resulta raro que profesionales de la salud estén aprovechando este boom para acercar su conocimiento a una gran cantidad de personas.

Uno de estos casos es el de @gineconline, conocida en la vida real como Melisa Pereyra. Médica ginecóloga recibida de la Universidad de Buenos Aires (UBA), hace dos años creó este perfil de Instagram que no para de sumar seguidores y gracias al que hoy está por editar un libro.

“La escritura siempre me gustó mucho, era mi cable a tierra, pero la carrera no me dejaba mucho tiempo para sentarme a escribir, entonces cuando encontré esta faceta de poder comunicar lo que sé a nivel profesional, me di cuenta de que las palabras me salían solas. El libro es una manera de plasmar en hojas lo que vengo haciendo hace dos años”, nos cuenta Melisa un sábado frío de junio en su consultorio de Recoleta, en el que dos veces por semana hace controles ginecológicos, y en el que, de lunes a sábado, dedica a tratar pacientes por casos de fertilidad. “Ahora me estoy orientando a esto, está bueno tener una especialidad dentro de la ginecología, afirma.

-¿Siempre quisiste ser ginecóloga?

-Siempre quise ser médica. Según mi mamá, lo digo desde siempre. El tema de la ginecología lo fui viendo con el correr de la carrera, y cuando cursé la materia, terminé de decidirme por la ginecología y la obstetricia.

-¿Se te presentaron dificultades? Hoy quizás ya no, pero generaciones anteriores no veían con buenos ojos a las médicas mujeres, incluso se atendían con ginecólogos varones porque les parecían más confiables.

-El único que me dijo algo fue mi tío abuelo, ahora fallecido, que era el único médico de la familia. Era médico de la mujer, como se le decía en ese momento, y era una eminencia, hoy en día tengo libros suyos en mi biblioteca. Pero creía que la medicina no era cosa de mujeres.

Uno de los últimos posteos en Instagram de Melisa, o de @gineconline, fue sobre este tío abuelo, pero como es costumbre en ella, utilizó esta historia personal para hacer una especie de catarsis colectiva, social y cultural. Siempre haciendo hincapié en que el patriarcado se está tambaleando y pronto a caerse, mostró con esta sencilla historia cómo fueron cambiando los tiempos y cómo esa preponderancia del hombre en el mundo de la medicina ya no es tal. “Ese pensamiento machista por suerte no lo vi reflejado durante la carrera, y en las residencias tampoco. Cuesta, no es un proceso sencillo, pero la idea de que el que manda es el hombre de a poco se va perdiendo”, explica Melisa.

-¿Te fuiste haciendo feminista con la experiencia?

-Siempre fui de defender lo justo, y da la casualidad de que a las mujeres siempre nos tocaba lo injusto. Con el movimiento feminista que se está viviendo hoy en día me doy cuenta de que no estaba tan errada, porque muchas veces me decían que mis discusiones estaban de más, que tuviera cuidado a ver si me sacaban de la residencia, pero no es que discutía porque tenía ganas, discutía cuando algo me parecía injusto. Y la mayor parte de las veces no hubo problemas porque era evidente lo que yo estaba expresando.

@Gineconline surge por la necesidad que vio Melisa de que la población acceda a una educación sexual de calidad. Su propia experiencia en las residencias y en los lugares en los que trabajó le dieron la pauta de que esta desinformación no afecta ni a un grupo etario ni a una clase social en particular. Le tocó atender tanto a mujeres de 80 años como a chicas muy jóvenes que desconocían su estado de embarazo.

“Creemos que las personas más grandes están mal informadas por los tabúes de la época, pero a las nenas de 12 o 13 años tampoco se les habla de estos temas. La falta de información sexual atraviesa a todos los sectores sociales, y es gravísima”, sentencia Melisa, y continúa: “Se desconoce el funcionamiento básico del cuerpo. Está buenísimo que en las escuelas enseñen la fotosíntesis, pero yo no tengo recuerdos de que me expliquen nuestro sistema reproductivo, o me hablen de métodos anticonceptivos.”

Si bien en Argentina está vigente desde 2006 la ley 26.150, que crea el Programa ESI, en la cual se plantea que los docentes tienen la responsabilidad de enseñarles educación sexual integral a los niños, niñas y jóvenes en las escuelas de todo el país, no siempre se cumple. De hecho, hace unos meses nomás se conoció el caso de unos alumnos secundarios de La Plata que, ante la falta de bibliografía en su escuela, crearon su propio manual de Educación Sexual Integral. “Percibimos dentro de nuestra comunidad educativa, como de tantas otras, una falencia en la información y formación, tanto en alumnos y alumnas como en los y las docentes, sobre las diversas formas de abordar las diversas aristas que deben contemplarse y que están incluidas en la Ley de Educación Sexual Integral tan necesaria y urgente para los tiempos que corren”, argumentan en la introducción del Manual.

-Me han contado casos de charlas que se daban en escuelas en las que decían que usar dos preservativos juntos servía como doble protección, cuando es todo lo contrario. Quizás tenían la mejor predisposición del mundo, pero ese tipo de errores no se puede seguir repitiendo.

-Tu servicio por Instagram estaría cubriendo lo que el Estado no hace.

-Es que yo veo campañas de prevención de diferentes enfermedades que son híper necesarias, pero no sé si llegan a la gente. Creo que falta encontrarle la veta para que toque una fibra de las personas que las haga ir realmente a hacerse el test del HIV. Por eso a veces soy bien cruda con las imágenes que subo, para que generen un impacto y así lean todo lo que escribo que, si bien a veces es bastante largo, la gente lo lee porque quiere saber, porque quiere estar informada.

-Hace un tiempo leí que la mayoría de los nuevos contagiados de HIV son chicos de entre 15 y 25 años, los que uno creería que más acceso a la información tienen.

-Sí, el HIV hoy en día en Argentina es una pandemia, y la gente no lo sabe. Hepatitis, sífilis, infecciones de transmisión sexual… Se desconoce el riesgo de mantener relaciones sin protección, las chances de embarazos, de ahí vienen los embarazos no deseados.

-¿Crees que se debería legalizar la interrupción voluntaria del embarazo?

-Claramente no habrá más abortos porque se legalice la práctica, pero se tiene que regularizar todo el sistema de salud. Por más que haya leyes y leyes, lo primero que hay que solucionar es la desinformación y luego la falta de acceso. Porque puedo estar súper informada, voy a un hospital público y no hay turno. Tengo que ir a las 4 de la mañana, me dan turno en seis meses y me olvidé. No me alcanzó la plata para ir, no pude cargar la tarjeta Sube. Voy, no hay profesionales…

-¿Por qué existe esta falencia en la salud pública?

-Porque no se invierte. En los consultorios de procreación responsable, que al menos así se llamaban durante mi residencia, ponían DIU (Dispositivo Intra Uterino), daban anticonceptivos… Había colas de 50 personas que estaban desde las 4 de la mañana para que le coloquen un DIU, y a mí me daban 5 dispositivos, y algunos ya estaban vencidos. 3 meses después esas personas llegan con un embarazo no deseado, y no porque no quisieron cuidarse, sino porque el Estado y el sistema les fallaron.

Desde @gineconline, Melisa Pereyra hace todo el tiempo hincapié en la necesidad de informarnos sobre la salud y el funcionamiento de nuestros cuerpos, en la importancia de entender que nuestro cuerpo es nuestro y no de un médico que nos receta los anticonceptivos que le parezcan, ni de un marido borracho que quiere tener sexo sin protección, ni de nadie más. Por eso habla de la información como herramienta, ya sea para plantarse en un consultorio o para exigir que la pareja se ponga un preservativo. “Por eso me gusta la red social, primero porque a través de ella puede aprender una nena de 12 como una mujer de 40 o una de 80; y segundo, porque no dependo del Estado ni de nadie. Con esto llego mundialmente porque me escribe gente de un montón de países, que a veces ni le puedo responder porque no entiendo el idioma. Ya que están de moda los virales, hagamos virales cosas útiles”, concluye Melisa.

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