Entrevistas feminismo

Entrevista a Ro Ferrer: Desdibujando violencias

Ha publicado “Feminismo para chic@s” (Editorial Sudestada), “Será Ley. El fuego no se apaga” y “Feminací …y no hay vuelta atrás” (ambos en Editorial Chirimbote). Ahora presenta su nuevo libro, “Educando a Rolando”. Entrevistamos a Romina Ferrer,comunicadora e ilustradora feminista.

Por Rosario Iniesta

Docente, iustradora y escritora, Romina Ferrer milita el feminismo en todas sus vertientes. Aborda temas como el aborto, la violencia de género, la maternidad o el acoso callejero.

Ro Ferrer, ilustradora, en entrevista de revista Amalgama

Romina nació en Capital Federal pero pasó toda su vida en Avellaneda, junto a sus padres Mónica y Dery y sus dos hermanos, Federico y Nicolás. Tiene dos hijos, Luca, de nueve y Carolina, de siete años.

Dibujo desde muy chica. Podía (puedo) estar muchas horas seguidas dibujando. Claro que en aquellos momentos aún no tenía otro sentido que el gusto de dibujar o de expresarme, individualmente.  Mi referente principal en el mundo de la ilustración, siempre fue Quino, sigo maravillada con Mafalda y su actualidad abrumadora. Frida, Van Gogh y Da Vinci, me fascinaron siempre. Su modo de ver la vida, la realidad ¡tan diferentes y similares al mismo tiempo! Renata Schusseim ya me enloquecía cuando estudiaba Diseño de Indumentaria. Me gustaba ver las posibilidades infinitas del Diseño de Vestuario, desde su mirada disruptiva, rebelde, profunda y crítica. Una genia absoluta.

La metamorfosis

Después de esos años de percibir ruidos internos sin poder nombrarlos o clasificarlos, empecé a ilustrar nuevamente aunque desde un lugar más liviano, desde lo cotidiano pero en tono de chiste. A medida que el proceso interno iba haciendo ebullición, empecé a conectarme con el conocimiento feminista, hacia adentro primero y luego ante la necesidad enorme y urgente de saber, buscando información, leyendo y escuchando compañeras. No era el plan hacer una “carrera de dibujante”, pienso que se terminaron uniendo todos los pedacitos de mí que fui construyendo por separado, en diferentes momentos. 

Su primera participación en esta dirección fue en el libro “Voces del feminismo rebelde”, de Editorial Sudestada, escrito en lenguaje inclusivo.

Digo que “diBRUJEANDO” ME ENCONTRÉ, porque hubo un período en el que dejé de conectarme conmigo, con todo lo que me generaba placer y obviamente, y así no hay creatividad ni impulso comunicacional posible. Cuando no sos vos, no hay mucho para decir…. O al menos así lo viví yo. 

El feminismo aglutinó a la docente, la escritora, la ilustradora, la comunicadora, esa que necesita contestar absolutamente todo y descubrí a la militante.

¿Cambió tu estilo de encarar el trabajo en los últimos años? 

Pienso que fue una combinación de varias situaciones. Lo que me venía sucediendo, que empujaba a la búsqueda de certezas y sanación personal; y por lo tanto mi llegada al feminismo. Luego el acceso a las redes sociales, la inmediatez, el estar en “la conversación” constantemente con la posibilidad de que tu discurso se amplifique. Tener contacto con otros países y sus realidades instantáneamente… Darme cuenta, en definitiva, que aunque podamos tener diferencias, la violencia es estructural y por lo tanto continua y muy similar.

Cuando superó “lo individual” y pasó a ser algo más que un modo de hacer catarsis o ponerle nombre a las violencias vividas, entendí que de haber tenido esta información antes, podría haber escapado de muchas situaciones que me pusieron en riesgo o que no comprendía del todo y por las que me culpaba o a las que les encontraba siempre una “justificación” para seguir aguantando. Ahí surgió la comprensión absoluta de lo colectivo, empecé a sentir una gran responsabilidad al comunicar, para no reproducir violencia simbólica. 

ilustración de Ro Ferrer sobre el el acoso callejero. Machirulo hetero-is: si no se te ocurre decirle a un hombre desconocido "todo lo que le harías" ¿por qué a nosotres sí? incluso siendo niñas. Entrevista en Revista Amalgama

“Educando a Rolando” de la Colección Dibrujeando de la Editorial Chirimbote, tiene como objetivo principal desterrar colectivamente al machismo desde el humor e ilustraciones. Ferrer le habla a los Rolandos, cuestionando la cultura patriarcal, machismo, la misoginia y violencias de género; desigualdades y privilegios; aborto clandestino e ILE, derecho a decidir; heteronormatividad, LGBTIQ y no binaries; lenguaje inclusivo y mucho más, mediante un efectivo método comunicacional: el visual thinking.

La violencia simbólica es la que genera una naturalización de la desigualdad y la discriminación. Pasa desapercibida porque como todo mecanismo cultural, nos disfraza la realidad. Por ejemplo, los “chistes” racistas, LGBTIodiantes, misóginos ¡No son humor, no son chistes! Son maneras de legitimar, reforzar y sostener los estereotipos, roles y mandatos de género, la hegemonía blanca, eurocentrista, la construcción de lo masculino como centro del poder absoluto del Universo. 

Como comunicadora debo estar atenta a no silenciar voces ni negar realidades. Es correrse de una para ver todo el panorama, cuestionando lo aprendido, absolutamente todo.

Ro Ferrer, ilustradora, firmando uno de sus libros.

¿Cómo surgen estos proyectos editoriales tan comprometidos?

Cuando empezás a ver, cada vez ves más. Con ver, me refiero a percibir las desigualdades estructurales, cada mecanismo de ubicación, control, definición, silenciamiento, moralización y disciplinamiento. Claro, como son “naturalizados” desde la cultura, desde que nacemos, es muy difícil detectarlos. Hasta que cae una ficha y ahí se transforma en un camino de ida.

Dejé de ser de las que protestaban entre las cuatro paredes de la casa, para salir a la calle y encontrarme con el resto, ver otras realidades, cuestionar mis privilegios.

Entender que somos seres culturales, que casi nada es natural en nuestras vidas, porque todo lo que nos rodea es impregnado por el sentido que le da la cultura a la que pertenecemos. Incluso la construcción de los géneros, de la identidad de género, la expresión con la que mostramos quiénes somos, el lenguaje, los roles asignados. Todo es una construcción cultural. Hasta que no lo ves así, es difícil de entender cómo somos entrenades para desarrollarnos según “lo esperado”.

Cuando hablan de “lo normal” lo hacen como si eso fuera “lo natural” ¡Nada de eso! Lo normal es aquello que definieron como norma, con un sentido específico, el de definir espacios de poder, privilegios y abusos “permitidos”; y ninguna de esas situaciones están unidas a nuestra biología, aunque quieran instalar esa idea constantemente.

¿Cómo educás a tus hijes en este momento tan bisagra?

Como puedo, con las herramientas que voy adquiriendo. Desde la libertad que da poder elegir sin violencias impuestas, aprendiendo también todos los días, a desarmar el machismo que traigo. No hay nadie que no sea machista, a lo sumo vamos deconstruyendo la cultura en pos de generar relaciones sexo-afectivas sin desigualdad.

Con mis hijes hablamos constantemente, de todo. Tienen mucha información y a veces chocan con otras realidades, porque ya son conscientes de las asimetrías e injusticias normalizadas. No me dejan pasar una y yo a elles tampoco, nos vamos retroalimentando con cariño, aprendiendo a respetar las diferencias de ideas, de momentos… No es fácil.

Yo elegí ser mamá… O bueno, cuestiono también si realmente lo elegí o si desde bebés nos queman tanto la cabeza con que es el fin único e ineludible, que te completa y te asegura la felicidad absoluta… Que creo que lo elegí (ríe). Les amo profundamente. Yo elegí maternar y a veces es tan duro, no saber si hacés bien, si les cuidás correctamente, lo difícil de encontrar el equilibrio entre ser para elles y ser vos con tus deseos, con tu vida. No imagino cómo debe vivirlo alguien que no tuvo la opción y fue mamá a la fuerza. Eso me moviliza muchísimo.

Gran parte de lo que me moviliza es el afán de modificar aquello que nos hace mal, pensar niñeces libres de machismo, que puedan conectarse con sus emociones sin que les ataquen por ello, que tengan derecho a jugar a lo que quieran, ser quienes quieran y como quieran ser.

Para eso hay que romper el viejo paradigma patriarcal que genera relaciones y realidades asimétricas. Porque si hay asimetría, hay desigualdad. Y si hay desigualdad, hay violencia

Ahora, todos esos que se oponen a la equidad, en algún punto entienden que implicaría la pérdidas de sus privilegios y poder. Entonces, su oposición al feminismo, a la ampliación de derechos, se relaciona con la necesidad de seguir ubicándose por encima del resto. Se disfrazan de defensores de la verdad, la moral y la justicia, pero el único fin es acumular poder. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s