Entrevistas literatura

Entrevista a Natalia Rodríguez Simón: Mutaciones del lenguaje

Por Rosario Iniesta

Tapa del libro "Era tan oscuro el monte" de Natalia Rodríguez Simon. Entrevista en Revista Amalgama por Rosario Iniesta.

Natalia Rodríguez Simón (Buenos Aires, 1984) creció en el conurbano y desde allí narra sus historias. Nacida en Quilmes y criada en Wilde, escribió la nouvelle “La vi mutar” (Editorial Wu Wei, 2013), relato que oscila entre lo fantástico y lo onírico, narrado desde la perspectiva de un niño que es testigo de las mutaciones de las mujeres en el pueblo de Los Álamos. “Era tan oscuro el monte” es su primera novela, editada por Mardulce.

Natalia ya escribía cuando ingresó al taller de Alberto Laiseca (1941-2016), autor de “Los Sorias” y creador del género literario “realismo delirante”. Allí conoció a compañeros como Valeria Tentoni (“Furia Diamante”), Leandro Oyola (“Kryptonita”) , Selva Almada (“Ladrilleros”) y Gabriela Cabezón Cámara (“Le viste la cara a Dios”), entre muchos otros. Natalia habla del taller más que como un espacio de encuentro, como de un lugar de pertenencia con sello propio.

“Era tan oscuro el monte” fue escrito desde la urgencia de sus personajes, afirma Natalia. Sobre todo de su protagonista, una mujer que no tiene nombre. Que amamanta, que lleva adelante un negocio y debe cuidar de un marido, moviéndose en un ambiente de hombres que ejercen violencia de todo tipo sobre las mujeres.

Comenzaste a escribir la novela en el taller de Laiseca y continuaste durante todo tu embarazo, ¿cuánto creés que influenció tu estado en la escritura? Notás una diferencia entre ese comienzo de escritura y el cierre al final del embarazo?

Iba notando diferencias entre capítulos a lo largo de todo el proceso de escritura, porque pasa el tiempo y uno va puliendo el estilo. Eso me llevó a reescribir algunas partes. Pero hay algo muy loco que me pasó una vez cerrada y corregida la novela, y con Fermín (mi hijo) ya en casa: pienso que seguramente escribiría el relato de la maternidad de otra manera, con otra mochila, con otra perspectiva. En un punto me alegra poder haber escrito eso, la maternidad de la protagonista, sin la carga de la propia experiencia.

¿Cuáles considerás que son tus referentes literarios, sean más o menos notorios en tu escritura?

El primero, Laiseca, claro. Tanto por la obra que construyó como por la impronta que le daba al oficio, al trabajo sobre el texto: sin apuntar al perfeccionismo y al exceso de crítica, y a la vez con una conciencia clara del trabajo de hormiga; fuera de todo esoterismo sobre el acto de escritura y a la vez tan esotérico él. Lai me dio mucho, fue muy generoso. Después hay autores que me encantan, pero no sé si puedo mencionar a alguno con claridad, porque además no tengo ni idea de qué autores pueden verse reflejados en lo que escribo. Y no porque no exista ese reflejo, seguro que sí, sino porque no hago ese tipo de lectura sobre lo que escribo. Leo mucho a mis amigos, me encanta lo que hacen, leo lo que me llega a las manos. Mi pareja tiene una biblioteca enorme que yo nunca tuve, y la aprovecho. Ahora (recién ahora) estoy leyendo El limonero real (de Saer): precioso. Ojalá se refleje en algún próximo libro, qué más quiere uno.

Ha habido en el último tiempo una proliferación de historias de amor no idealizadas, de visibilizar las violencias físicas y psicológicas como moneda corriente en el mundo femenino, ¿por qué creés que se está dando esto? Hemos perdido el miedo, quizá, a hablar de ciertos temas?

Quizás sea porque una escribe sobre lo que más conoce y, por suerte, ya no es tan tabú.

Foto de Natalia Rodríguez Simón en la entrevista realizada para Revista Amalgama por Rosario Iniesta.

Selva Almada, Samantha Schweblin, Gabriela Cabezón Cámara, Ariana Harwicz, Mariana Enríquez. Todas ellas escriben en la actualidad historias de mujeres, ya sea en crónica, novela o una hibridación de ambos géneros.

Hay una conexión estilística con tu compañera de taller, Selva Almada, pero también veo que con Ariana Harwicz, aunque no sé si estarás de acuerdo con esto, pero en todo caso, cuáles son las escritoras contemporáneas que más admiras en la actualidad?

Si me preguntás, mi conexión con Selva viene más por el cariño que nos tenemos, además de que como escritora la admiro muchísimo. A Ariana la verdad que todavía no la leí, está entre mis pendientes (imaginate que recién ahora me le animé a Saer, cuántos pendientes me quedan). Por el taller de Lai y los ambientes que frecuento, tengo la suerte de haber conocido a otras escritoras hermosas (por lo que escriben y por lo que son) como Gabriela Cabezón Cámara y Alejandra Zina. También me sorprenden libros de autoras que no conocía, como El tiempo que lleve olvidar, de Mercedes Bisordi.

¿Nos podés contar algo sobre tus próximos proyectos?

Sigo escribiendo, siempre hay una historia para contar. Estaba con un texto hasta que hace unos días una compañera de trabajo me contó la historia de su abuela, partera en Misiones, y eso me disparó otro mundo que me tiene muy entusiasmada. Todavía no sé para cuánto da, si para cuento o novela. En eso estamos.

Era tan oscuro el monte” fue editado por Mardulce, editorial independiente con sede en Buenos Aires y distribución en el resto de América Latina y España. 

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